Art and International Justice Initiative
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Niños soldados

Consideremos, por ejemplo, el uso militar de niños. La Corte Penal Internacional (CPI) recomenzó el juicio en contra del ex niño soldado Dominic Ongwen en septiembre 2018. A los diez años de edad, Dominic fue reclutado como niño soldado en el "Ejército de Resistencia del Señor" en Uganda. Al mismo tiempo, la convención de la ONU para los derechos de los niños, la cual Uganda firmó y ratificó, instruye explícitamente a todos los Estados Parte a tomar medidas para proteger a los niños de todas las formas de violencia física o mental, daño y abuso. El reclutamiento de Ongwen fue por consecuente, una violación seria por parte del estado. La jurisdicción de la CPI claramente se extiende a personas mayores de dieciocho años, por lo tanto, Ongwen es solo juzgado por los delitos que presuntamente cometió después de haber llegado a la mayoría de edad. Sin embargo, esta solución legal no logra disolver la ambigüedad moral que implica el enjuiciar a alguien quien fue inducido a cometer atrocidades en la niñez.

En esta situación, las categorías legales de "victima" y "perpetrador" se vuelven demasiado restringidas para capturar el problema compresivamente. En estas circunstancias es cuando el arte permite contextualizar la ley, al añadir una dimensión experiencial. Tocar el corazón de alguien no solo incluye el explicar la naturaleza de una prohibición internacionalmente reconocida (de la tortura, por ejemplo), pero también el crear una experiencia directa de lo que significa ser humano con todas sus complejidades. Mientras que el tema de responsabilidad criminal individual obtiene toda la atención en las salas de la corte, la expresión artística podría agregar capas a nuestra comprensión del problema. El arte también contribuye a la sanación individual y colectiva.